Las barras corrugadas se obtienen mediante un proceso de tratamiento térmico basado en el enfriamiento controlado, lo que mejora sus propiedades mecánicas y su comportamiento estructural.
Se utilizan principalmente en estructuras de hormigón y se clasifican habitualmente en 400 o 500, según la resistencia característica que presentan.
Corrugado
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Según el Eurocódigo 2, las barras corrugadas se consideran un acero de alta ductilidad, lo que las convierte en un material ideal para trabajar conjuntamente con el hormigón, proporcionando adherencia, resistencia y capacidad de deformación.
Las barras corrugadas se identifican por varios elementos distintivos:
• Corrugas: estrías en el eje longitudinal que mejoran la adherencia.
• Aletas: resaltos continuos paralelos al eje longitudinal.
• Núcleo: parte central de la barra que no se ve afectada por las corrugas.
Además de estos elementos, las barras corrugadas se definen por una serie de parámetros técnicos que determinan su comportamiento estructural:
• Altura máxima de la corruga (a)
• Altura máxima de la aleta (a1)
• Separación o inclinación de las corrugas
• Diámetro nominal de la barra
Todos estos factores influyen en la adherencia, resistencia y capacidad de carga del acero dentro del hormigón, asegurando un rendimiento fiable en cualquier estructura.